domingo 22 de agosto de 2010

Crónicas del 1° Encuentro Nacional de Madrugadores 21 de agosto de 2010
















A las 6:45 de la mañana ya estábamos reunidos en el Santuario, el grupo organizador, permanecíamos todos tranquilos pero muy expectantes, nos imaginamos el encuentro desde hace aproximadamente 6 meses, charlándolo en las reuniones de las madrugadas, pensando en los temas que nos gustaría tratar, diseñando la forma de organizar el día de la jornada, de manera que todo saliera perfecto y que lográramos cumplir con el objetivo: realizar un primer encuentro de una corriente de vida que nos llena de satisfacción vivirla y que nos produce hermosas transformaciones, tanto en lo personal como en lo comunitario, también deseando una ansiada unión de las comunidades madrugadoras dispersadas por el país.
Sabíamos que la comunidad de San Luis estaba un poco retrasada, por motivos ajenos a su voluntad, por lo que este hecho generaba más ansiedad. De pronto, entre medio de nuestra práctica de guitarreo antes de la misa, afinando las frías guitarras que reclamaban por el frio y la hora de la mañana, llegaban el grupo de madrugadores de Rosario, con el que ya teníamos una muy cálida relación, debido a su presencia en la jornada organizada por nosotros el año pasado, sobre el destierro del padre José Kentenich. Algunos no nos veíamos desde el año pasado, por lo que fue un grato reencuentro, de hombres que comparten un ideal, deseosos de forjar una comunidad nueva y de mostrar una realidad que es posible, hombres que participan en la Iglesia, con fuego en el corazón.
Luego de los abrazos y saludos fraternos, aparece el contingente de madrugadores de Buenos Aires, que nos sorprenden alegremente; la sensación era un poco extraña, eran un grupo muy numeroso de madrugadores que estando tan cerca de nuestra comunidad no nos habíamos reunido ni nos conocíamos, pero la gratitud era demasiado grande, y se sentía que teníamos algo más que en común, algo así como ser pertenecientes a una misma familia, una misma sangre, se veían rostros de mucha alegría, como la de familiares que se encuentran y reconocen su consanguineidad, saludos muy fuertes y cálidos, experimentando la alegría de estar en ese momento, viviendo ese encuentro y con muchas expectativas a lograr.
La hora pasaba y San Luis aun no se hacía presente físicamente y dada la hora y para cumplir con el programa diseñado para el encuentro, se decide empezar con la celebración de la misa. Una vez en el Santuario, lo primero que hicimos como comunidad de Madrugadores de Belén, fue entregarle un obsequio a nuestro Padre Benjamín Pereira, en agradecimiento por todo lo que siempre nos ha apoyado, incondicionalmente, con toda sus ganas, entusiasmado siempre como un niño, lleno de sabiduría y conocimiento de la Iglesia y de Schoenstatt, nutriéndonos en cada encuentro. Ese obsequio consistía en una estola que fue confeccionada especialmente para el encuentro internacional de Picarquín Chile, octubre de 2009, para todos los sacerdotes madrugadores que celebraban las misas del encuentro. Era algo simbólico y significativo para el grupo, no más que ver la cara de alegría y satisfacción del Padre Benjamín. Posteriormente empezamos a entonar la canción “Hemos llegado hasta aquí” típica de los madrugadores, siendo imposible no recordarla cuando en el encuentro Internacional de Chile, fue cantada por 550 madrugadores. En nuestra misa aunque con un número significativamente menor de madrugadores, hacíamos retumbar de igual manera el Santuario.
De repente vemos como se acercaban un grupo a lo lejos, de cinco madrugadores, llegaban al fin los heroicos madrugadores de San Luis, mostrando su capacidad de esfuerzo, su gran motivación y su ejemplo, luego de recorrer 13 horas en bus, toda la noche hasta llegar al Santuario de Belén, y dando un sí por la unidad, por las firme intención de construir juntos esta gran comunidad. La misa transcurrió llena de cantos, se percibía la alegría y la presencia de la Mater y del Espíritu Santo entre medio de nosotros.
Una vez concluida la misa de la madrugada, todos nos reunimos en las afueras del Santuario, para sacar la foto grupal, era como en la época de colegio, como en el viaje de Bariloche, cuando todos reunidos se disponían a sacar esa foto, entre las bromas, la alegría del momento, la novedad, la emoción de estar en ese lugar, todo juntos compartiendo un momento que sabíamos que quedaría grabado en la memoria.
En ese ambiente que ya se transformaba en amistad y sensación de unidad, nos dirigimos a la casa del encuentro, donde todo estaba ya preparado con el cariñoso trabajo de las Señoras de Schoenstatt y de las Señoras voluntarias colaboradoras del encuentro. Nos dispusimos a desayunar unas ricas medialunas con café. Durante el desayuno, cada uno de los madrugadores se fue presentando, uno a uno, y vimos lo que significaba la madrugada para cada uno de nosotros, como un espacio de contacto con Cristo, de crecimiento espiritual, espacio que era fuente para la construcción de apostolados maravillosos que eran una realidad para muchos, un espacio que cobija, y crea sentimiento de pertenencia.
Nuevamente sentíamos que eran muchas las cosas que nos unían y compartíamos. Experiencias de vida, percepciones comunes, ganas de ser artífices de transformación desde lo pequeño y de lucha por la santidad de la vida diaria, luchadores por intentar hacer lo pequeño de forma grandiosa. Ese espacio permitió abrir los corazones y conocernos un poco mejor, y por supuesto no faltaron anécdotas e historias divertidas respecto a la parte difícil, despertarse en las madrugadas para llegar a la misa.
Durante la primera charla, el Padre Benjamín hizo referencia a lo importante de las madrugadas, y como estas contienen elementos importantes para la formación del varón, que constituyen una entrega de sacrificio, una forma de mostrar un camino posible, que genera cambios en el hombre y un aporte concreto del varón a la Iglesia. Un espacio eficaz y necesario para el crecimiento individual y comunitario en la oración, articulando magistralmente en la fundamentación de esta corriente de vida, pensamientos del padre Kentenich, anécdotas personales y experienciales que avalaban la importancia del cultivo de la espiritualidad del varón en un contexto de comunidad. La exposición cautivo, entusiasmó y generó preguntas al final de su exposición, mostrando inquietud y compromiso con la necesidad de formar parte de la Iglesia, y de ser un aporte concreto para ella.
Una vez concluida las preguntas nos dirigimos al deseado almuerzo, donde compartimos entre las comunidades un merecido asado.
En la segunda parte del Encuentro, nuestro ilustre invitado extranjero, Octavio Galarce, fundador y representante de los primeros, nos expresó como nace la corriente de vida de los madrugadores, y como desde un pequeño grupo en Rancagua-Chile, sin ninguna ambición mayor que la de juntarse para rezar y cultivar la espiritualidad masculina, en un espacio novedoso y original que no hacían ruido y no superaban los 15 integrantes (durante 9 años para ser exactos), de pronto experimentaba un crecimiento explosivo inimaginable, que nacía en función de una necesidad que estaba latente en los varones de la Iglesia. Deja de manifiesto los principios, la necesidad de unidad, nos cuenta la maravillosa experiencia vivida en el encuentro internacional y todos los desafíos por delante, de una comunidad que nace de Schoenstatt pero que está abierta a la Iglesia, respetuosa de las originalidades de cada comunidad.
Deja la tarea y desafío de construir, de unirnos y de crecer, constituyendo un aporte vivo a la Iglesia, nos invita además a la participación y a la asistencia del encuentro internacional de madrugadores que se encuentra en proceso de organización para el año 2011, en Chile.
Una vez concluida su exposición se le entregó un presente simbólico en agradecimiento por su compromiso, y su generosa entrega a la comunidad de Argentina. Sin dudas que su presencia fue fundamental para la promoción y apoyo al crecimiento de nuestras comunidades.
No podía quedar este encuentro sin la elección de una sede para el próximo encuentro nacional de madrugadores en Argentina, asumiendo esta responsabilidad de anfitriones, la comunidad de Rosario.
Concluyendo el encuentro con una oración final en el Santuario y el agradecimiento a Dios vivo y a la Mater, por todo lo vivido, se da fin al primer encuentro nacional de madrugadores.
No nos queda más que agradecer a la comunidad de San Luis, la comunidad de Buenos Aires, la comunidad de Rosario y a la comunidad de Belén, por su participación y compromiso, sin dudas cada día que pase habrá nuevas percepciones, recuerdos, elaboraciones de lo vivido, y por sobre todo queda claro que el día 21 de agosto de 2010, 4 comunidades de Argentina empiezan a escribir historia como familia, de esta corriente de vida.
Lo que queda de ahora en más es seguir trabajando en Argentina por el crecimiento, la unidad y por sobre todo la transformación de nuestra comunidad en una comunidad nueva llena de esperanza, fe y caridad.

Madrugadores de Belén
21 de Agosto de 2010.