Nuestro Santuario
Una Perfecta Madrugada a la luz de la luna
Fortalecido me levanto Padre, para reavivar el fuego del amor y saludarte con alegría junto a todos los portadores de tu Schoenstatt. En el santuario estamos congregados, allí nuestros corazones arden en amor por la Madre tres veces Admirable que por nosotros quiere construir tu reino. Animados por el Espíritu Santo, nos ponemos de rodillas y con júbilo alabamos a Cristo, quien, con ella, nos envía como instrumentos, para dar a los pueblos un nuevo destino. P. José Kentenich
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